| Página
anterior
La siguiente critica es de Second Hand, Andy Howoritz y Greg O’Bien
Co-Directores artísticos. El material y los artistas ofrecidos
por Galumpha, anteriormente conocidos como Second Hand, son idénticos
a los de esta critica.
The Charleston Gazette (Charleston, WV)
www.wvgazzete.com
22 de marzo Del 2003
Critica
‘Second Hand’ Bailarines de primera.
De Pat Hendricks
Para la Gazette
La agrupación de danza formada por tres hombres que se hacen
llamar “The Second Hand” llegaron como una tormenta
al Centro Cultural Teatral de Charleston, West Virginia y tomaron
como rehenes a la audiencia casi a capacidad máxima con sus
absurdas, pero divertidas y atrevidas hazañas. Fueron recompensados
con el más feroz aplauso, silbidos y gritos que en años
de años se haya escuchado.
Ahora en su decimasexta temporada, el curriculum vitae de la compañía
incluye giras a Sudamérica, Japón, Israel y Singapur,
y presentaciones en el show de David Letterman, y los canales de
televisión MTV, HBO y A&E. Se presentaron en la Universidad
Estatal de West Virginia el pasado noviembre y fueron ínvitados
de vuelta como cortesía del Centero Clay para las Artes y
Ciencias.
Greg O’Brien y Andy Horowitz son dos de tres co-fundadores
de Second Hand; Marlon Torres reemplazó al otro tercer fundador
casi un año atrás. Los innovadores giros de Second
Hand, gimnástico-acrobáticos, actos de equilibrio
y sus comprensivas formaciones de danza son alocadas y ocurrentes.
Ingenuidad, tonterías, mordazas visuales y accesorios improbables
le dan gusto a sus peligrosas pirámides humanas. Una pista
de sonido violentamente variada que se extiende desde Stravinsky
hasta Frank Zappa, cumple como música y efectos sonoros para
los dieciséis segmentos. La mayoría eran cortos, todos
chistosos, dos hilarantes, y otro, un estreno mundial.
El “Preludio en do # menor” de Rachmaninov fue bailado
interpretativamente nota por nota, frase por frase. Las figuras
desafiaban a la gravedad trayendo consigo “ohs” y “ahs”
al ser formadas estas pirámides, caídas que eran retenidas,
y finalmente una torre humana cubierta en un manto negro se elevó
en lo alto y mas alto y luego colapso.
La comedía reinó con la aparición de cascos
hechos de material velcro (cierre mágico) rematados con pelotas
de color amarillo brillante. El intercambio, transferencia, sacudidas
y atajos alcanzaron tal nivel de incredulidad y entonces las pelotas
fueron lanzadas al público. Después fueron lanzadas
de regreso e increíblemente atajadas.
“Crazy Waltz,” bailado a la composición del
compositor Checo Jablkon, tuvo su estreno internacional. Con sus
torsos al desnudo y descalzos, el trío puso a prueba y desafió
a la gravedad a grados obviamente peligrosos. Algunas de las formaciones
requirieron la suspensión de la realidad del público
asombrado.
Al estilo Siva una manada de brazos y piernas, imposibles de contar
u organizar, distinguió al fascinante numero “Human
Fly.”
Como final, “Clakers,” sin música y llevando
un acompañamiento de percusión de la clase más
inusual. Sartenes de metal amarradas a los traseros de los bailarines
fueron culatadas con martillos colocados en la parte posterior de
los zapatos. Los sonidos eran sorpresivamente robustos y los giros
y variaciones en la coreografía que permitieron a estos mismos
son imposibles de describir. Digamos que ambos, concepto y ejecución,
volvieron salvaje al público.
Fue una noche de entretenimiento para recordar de por vida. Y repetir.
Página
anterior
|